October 14, 2019

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La falta de previsión legal (y estatutaria) de la exclusión del accionista en las sociedades anónimas cerradas ¿Crónica de la muerte anunciada del ente?


I. Introducción [arriba] - 

 

El presente trabajo aborda la exclusión del accionista en las sociedades anónimas cerradas: desde su ausencia de disposición legal hasta su autorización doctrinaria y jurisprudencial por vía de previsión estatutaria, o sin la misma. Finalizaremos con una mirada sobre la reforma de la Ley General de Sociedades por medio de la Ley N° 26.994 y, ante su silencio respecto de la exclusión de accionista en las S.A. cerradas, las herramientas existentes al alcance de los jueces para la aplicación del instituto y evitar el “mal mayor”, cual es la disolución de la sociedad.

 

II. La exclusión de socio [arriba] - 

 

Ante todo resulta necesario definir a la “exclusión de socio” como el instrumento legal para resolver una crisis intrasocietaria que tiene su génesis en el actuar gravoso del socio que pone en riesgo la continuidad del ente, siendo el instituto de exclusión de socio la herramienta para poner fin al vínculo con el socio que ha incurrido en un grave incumplimiento de los deberes a su cargo, y evitar la desaparición de la sociedad[1].

 

Así, podemos afirmar que la exclusión funciona a favor de la sociedad; diferenciándose del instituto de derecho de receso o separación del socio que opera a favor del socio con intenciones de dejar la sociedad. Ambos institutos sirven para zanjar el conflicto societario pero con “beneficiarios” diferentes.

 

Romano[2] citando doctrina española, alemana y francesa considera que la exclusión de socio “es un derecho de defensa ejercido colectivamente por los socios fieles al fin común para asegurar la consecución del mismo frente a las perturbaciones originadas por la conducta o las circunstancias concurrentes en uno o varios socios”

 

Así, con la exclusión del socio, se evita que el accionar perjudicial del socio que incurrió en justa causa para su exclusión, atente contra el cumplimiento del objeto social y el normal desarrollo de la actividad[3].

 

Coincidimos con Parducci cuando considera que el instituto de exclusión de socio por justa causa es una herramienta que vela por el principio de conservación de la empresa previsto en el ar. 100 LGS y evitar, con este instituto, la desaparición de la sociedad[4].

 

III. La justa causa para la exclusión del socio [arriba] - 

 

Lo cierto es que la exclusión de socio se activa cuando existen “justos motivos” o “justa causa” que hacen imposible la vida en común dentro de la sociedad y que derivan en la exclusión del socio.

 

El art. 91 LGS refiere a que “habrá justa causa cuando el socio incurra en grave incumplimiento de sus obligaciones sociales”. Ésta, según Balbín, es la fórmula general dispuesta por la ley[5], sin perjuicio de las normas expresas que habilitan la exclusión del socio, a saber: mora en la integración del aporte, evicción en el aporte, o actos en competencia en las sociedades personales (art. 133 LGS), las dispuestas por el art. 91 LGS –incapacidad, inhabilitación, etc-, entre otros. Esta fórmula general deja al juez un amplio margen de discrecionalidad para evaluar qué conductas u omisiones del socio habilitan su exclusión[6].

 

Por su parte, doctrina como Romano y Duprat[7] se han encargado de acercarnos la definición de justas causas.

 

La Cámara Nacional Comercial, Sala B, en fallo del día 31/10/1978 dictado en autos “Schmitz, Ricardo A. y otros v. Parapugna, Pedro” ha considerado que los “justos motivos” redundan en el comportamiento de un socio que “ha perturbado el normal funcionamiento de la sociedad y ha comprometido sus intereses por su falta de affectio societatis y de vocación para el trabajo en común, haciendo imposible la confianza que debe existir entre los socios, convirtiéndose en el único culpable del estado de discordancia reinante entre ellos”; mientras que la Cámara Nacional Comercial, Sala A, en fallo del día 24/03/2000, dictado en autos “Gagliardo, Osvaldo E. y otro v. Moiguer, Fernando M. y otro” se pronunció considerando que el justo motivo se configuró en virtud de que el “socio perturbó su normal funcionamiento –de la sociedad-, comprometiendo tanto la continuidad del ente como el interés social –en el caso, obtuvo ganancias impropias mediante la desviación de clientes valiéndose con su condición de administrador- toda vez que ello pone en evidencia la falta de affectio societatis y vocación para el trabajo común”.

 

Teniendo en cuenta que, como vimos, la enunciación de la LGS (art. 91) no es taxativa cuando refiere a las justas causas de exclusión del socio incumplidor de sus obligaciones como tal, obliga a la justicia a través de sus jueces a considerar en cada caso particular la configuración de la justa causa que meritúe la exclusión[8].

 

IV. La exclusión del accionista en la Ley General de Sociedades [arriba] - 

 

De acuerdo establece el art. 91 -y por remisión al art. 90 LGS- la exclusión de socio se encuentra prevista para las sociedades colectivas, en comandita simple, de capital e industria y en participación, en las de responsabilidad limitada y los socios comanditados de las sociedades en comandita por acciones.

 

Es decir que, del texto de la ley, no surge que la exclusión de socio sea aplicable a las sociedades por acciones; es decir que –según el texto literal de la ley- no se encuentra prevista la exclusión de los accionistas en las sociedades cuyo capital social se encuentra representado por acciones[9].

 

Algunos autores consideran que esta ausencia de previsión de la exclusión de socio en las sociedades por acciones significa, lisa y llanamente, que la misma está prohibida. Entre ellos, Carlos A. Vanasco considera que la ley es clara en cuanto la exclusión de socio no es aplicable a todos los tipos societarios, afirmando que la ley no admite la exclusión de un socio en las sociedades anónimas[10]. 

 

En la causa “Microómnibus Barrancas de Belgrano S.A. v. Galván, Daniel O. y Otros s/ ordinario”, la Sala D de la Cámara Nacional en lo Comercial se pronunció en fecha 21/9/2012, reiterando sus propios pronunciamientos como “Nargam”[11], entendió que, si no está previsto en el art. 91 LSC –y en el 90- (hoy LGS), la exclusión de socio no es aplicable a las sociedades anónimas en tanto en el listado que prevé la ley en los artículos, ese tipo societario no se encuentra.

 

Consideramos que ningún motivo resulta válido para no incluir a la exclusión de un accionista de las sociedades anónimas cerradas teniendo en cuenta que, de lo contrario, la persistencia del socio incumplidor dentro de la sociedad resulta, para la misma, la crónica de una muerte anunciada.

 

V. La exclusión de socio en las S.A. cerradas [arriba] - 

 

Como hemos visto supra, La LGS no prevé la exclusión de socio para las sociedades anónimas.

 

Sin embargo diversa doctrina[12] considera que, si bien la exclusión del socio no está prevista por ley, la LGS tampoco lo prohíbe.

 

Abonando esta teoría, el 3/2/2011 la Cámara Nacional Comercial, Sala F, en autos “Microómnibus Ciudad de Buenos Aires SATCI v. Martínez, Daniel” estableció que la falta de mención legal del instituto de la exclusión de socio para las sociedades anónimas “no debe ser equiparada a una prohibición” siendo que “en el ámbito de estas sociedades (“cerradas o de familia”) el instituto de la exclusión de socio no resulta para nada ajeno”.

 

Una vez dicho ésto, debemos recordar que existen dos clases de sociedades anónimas: la abierta y la cerrada o de familia.

 

Romano[13] define a las sociedades anónimas cerradas como las que “no cotizan sus acciones en el mercado de valores y que tienen una alta dosis personalista ya que el elemento personal juega tanto en su constitución como en su funcionamiento”; mientras que a las sociedades anónimas abiertas las conceptualiza como las que “cotizan sus acciones en bolsa”.

 

Sin dejar de olvidar que estamos ante sociedades por acciones, en el que la affectio societatis[14] no es un elemento esencial del tipo, en las sociedades anónimas cerradas las características de cada accionista tiene un papel protagónico y la affectio societatis pasa a ser un actor principal en la relación intrasocietaria que, puesta en crisis o en ausencia de la misma, el instituto de la exclusión de socio se convierte en una herramienta para resguardar y salvar a la sociedad.

 

Por su parte Ricardo Nissen[15] considera “no es necesario ahondar en la doctrina para saber que esta clase de sociedades –las anónimas- no son, en la materialidad de las cosas, sociedades de capital, salvo quizás las sociedades cotizantes, sino que disfrazan verdaderas sociedades de personas, donde el elemento personal es de fundamental importancia para su constitución”.

 

Duprat, refiriéndose a las sociedades anónimas abiertas dice: “como la sociedad anónima no es una sociedad intuitu personae, más que las cualidades de los socios, importa el capital aportado; las capacidades y las habilidades de los socios devienen irrelevantes”; mientras que al remitirse a las sociedades anónimas cerradas, considera que las calidades del socio sí importan[16].

 

De la misma manera, el 3/2/2011 la Cámara Nacional Comercial, Sala F, en autos “Microómnibus Ciudad de Buenos Aires SATCI v. Martínez, Daniel”, se pronunció considerando que “la composición y personalidad de los socios es sumamente relevante”[17].

 

De esta forma el accionista pasaría a ser un elemento “esencial” en las S.A. cerradas y la figura de exclusión de socio regulada por la LGS sería de aplicación analógica. Es decir que, ante un comportamiento antisocial de un accionista, su exclusión se encontraría justificada.

 

De otra forma, resulta absurdo que la sociedad y los demás socios, tengan que “soportar” como socio a un accionista que, como dice Duprat “no ha cumplido con sus obligaciones sociales o que, con su conducta –por ejemplo, desarrollo de actividades en competencia; utilización de bienes o efectos sociales en provecho propio- causa un grave perjuicio a la sociedad y a su interés”. Así, “lo que resulta más relevante es que la exclusión y la separación del socio son totalmente funcionales y eficientes para el buen funcionamiento de las sociedades cerradas, donde la composición y la personalidad de los socios es sumamente relevante.[18]”

 

VI. La previsión estatutaria de la exclusión del socio en las SA cerradas [arriba] - 

 

Una vez llegado al punto de que el accionista sería un elemento esencial en la conformación de las S.A. cerradas, la doctrina y la jurisprudencia[19] se han posicionado en que la exclusión del socio en las S.A. cerradas podría ser aceptada siempre y cuando se haya previsto estatutariamente.

 

La realidad argentina ha ido llevando a utilizar el tipo societario de la sociedad anónima cerrada para llevar adelante sociedades que, en su esencia y en su funcionamiento, responden a sociedades personalistas, tornándose la affectio societatis y las calidad personal del accionista un elemento esencial del pacto social[20], llevando a pensar convenir estatutariamente –o posteriormente vía asamblearia- la resolución parcial del contrato y exclusión del socio ante graves incumplimientos del accionista.

 

La Jurisprudencia dijo “La disolución parcial permitida por el artículo 91 de la ley específica, es inaplicable a las sociedades anónimas, salvo el supuesto de la sociedad de familia cerrada y siempre que en su estatuto se hubiera previsto dicha posibilidad”[21].

 

Como parámetro de la voluntad contractual, “permitir en las sociedades anónimas cerradas el pacto de exclusión vía estatutaria es colaborar en robustecer el principio de la autonomía de la voluntad como pauta para reglar y regular las conductas de los socios”[22].

 

Sin embargo, la pregunta que se hace Duprat [23]-y nosotros la replicamos- de la que todavía falta tener una respuesta es: ¿cómo fallarán los jueces cuando se encuentren que la exclusión de socio haya estado prevista en el estatuto…? Ahí sabremos, verdaderamente, si la necesidad de previsión estatutaria requerida por los jueces en sus sentencias ha sido un caballito de batalla, un escudo ante la incertidumbre o si, realmente, era la solución al problema.

 

Otra parte de la doctrina[24] considera que se requiere una reforma legislativa para alcanzar la exclusión del accionista. Sin embargo, coincidimos con Duprat[25] cuando considera que no podemos quedarnos a esperar que el legislador se digne a prever, estudiar, moldear y plasmar la exclusión del socio. En efecto, nótese que Duprat realizaba esta observación con anterioridad al dictado de la Ley 26.994 que bien podría haber tenido en cuenta el largo debate doctrinario y jurisprudencial sobre el tema… Sin embargo, la Ley 26.994 nada menciona al respecto, con lo que se confirma la larga espera…

 

VII. La exclusión de socio en las SA cerradas, sin previsión estatutaria [arriba] - 

 

Ahora bien, pero ¿qué ocurre si la exclusión del socio no está pactada y existen justas causas que hacen imposible la continuación del vínculo? Es decir, si la exclusión del accionista incumplidor es una válvula de escape para las sociedades cerradas con inconvenientes por incumplimiento de los socios, ¿por qué no lo aceptaríamos si, inclusive, no estuviera pactado en el estatuto?

 

Adelantamos que adherimos a la postura doctrinaria que acepta, sin estar previsto estatutariamente, la exclusión del accionista en las sociedades anónimas cerradas cuando existe justa causa[26], aplicando así, analógicamente el artículo 91 LGS. Esta teoría doctrinaria está sustentada en el carácter personalista de los accionistas en las sociedades anónimas cerradas, como vimos supra.

 

Admitir la exclusión del accionista renuente con el fin social y cuyo accionar es contrario a la continuidad de las relaciones intrasocietarias y de la sociedad en sí misma –es decir, mediando justa causa- en una sociedad anónima cerrada sin estar previsto estatutariamente comulga con el principio de conservación de la empresa (art. 100 LGS), evitando que la sociedad –y sus socios- atraviesen un conflicto societario que extenúe las relaciones y que ponga en riesgo la vida de la sociedad[27].

 

También se ha sostenido la posibilidad de exclusión de un socio en sociedades anónimas “personalistas”, acudiendo a la “exclusión por la vía de la desestimación del tipo social”[28].

 

De esta forma, la aplicación analógica del art. 91 LGS para las sociedades anónimas cerradas nos resulta indiscutible[29].

 

VIII. La Ley N° 26.994 – Su silencio y la herramienta para los Jueces [arriba] - 

 

Como bien sabemos, el 1 de agosto de 2015 entró en vigencia la Ley N° 26.994 por la que se modificó parcialmente de la Ley de Sociedades Comerciales (hoy, Ley General de Sociedades).

 

A pesar de que la realidad societaria, la doctrina y la jurisprudencia reclamaban la inclusión en la letra de la ley la exclusión de accionista en las S.A. cerradas, la Ley N° 26.994 tampoco la previó. Esta ley nuevamente deja librado a los jueces y a la doctrina que “vayan creando el derecho” sobre de este tema, sin dar parámetros legales.

 

Sin embargo, lo que sí nos dejó la reforma realizada por la Ley N° 26.994 fueron los arts. 1 y 3 del Código Civil y Comercial de la República Argentina que permiten, para solucionar conflictos, tener como fuente vinculante a las “prácticas” cuando los interesados se refieren a ellas o en situaciones no previstas legalmente siempre que no sean contrarios a derecho[30], autorizando –y ordenando- a los jueces a resolver los conflictos mediante una decisión razonablemente fundada[31].

 

Así, llevado a nuestro caso, el Código Civil y Comercial, por un lado ordena al juez a llegar a sentenciar de una manera razonable y fundada y, adicionalmente, lo autorizaría a alcanzar esa sentencia aplicando la exclusión del accionista como “práctica” en virtud de la jurisprudencia y doctrina existente. Por ello, lejos estará de ser contra legem una sentencia que autorice la exclusión de accionista sin siquiera tener la previsión estatutaria, en tanto el juez habrá aplicado las “prácticas” y estará respetando el principio de conservación de la empresa dispuesto por nuestro ordenamiento legal, Ley General de Sociedades, art. 100[32]. Sin embargo, los jueces deberán ser cautelosos y deberán usar su herramienta de justicia y ceñirse a encontrar probado de manera ajustada y certera el incumplimiento del accionista que se considere “grave” y que obligue al juzgador a hacer lugar a una petición de exclusión del mismo[33], en pro de la conservación de la sociedad.

 

IX. Conclusión [arriba] - 

 

Sin perjuicio de considerar conveniente la reforma del régimen societario que autorice la acción de exclusión de socio para las S.A. cerradas en cuanto el carácter personalista de las mismas; y que la previsión estatutaria sería una forma rápida de prever soluciones ante crisis intrasocietarias, consideramos que los jueces, aplicando las nuevas pautas establecidas por el Código Civil y Comercial de la República Argentina deberían ser un facilitador de la exclusión de socio por justos motivos, sin tener en cuenta si se encontraba prevista o no la misma en el estatuto. De esa manera, estaríamos adelantándonos y, posiblemente, evitando una catástrofe cual sería la disolución y liquidación de la sociedad desde que bregamos por la continuidad de la sociedad, como generadora de empleo, industria y crecimiento de una nación[34].

 

La exclusión del accionista en una sociedad anónima cerrada sería una herramienta en manos de los jueces que, fundada y casuísticamente utilizada, serviría para evitar un “mal mayor” cual sería la disolución y liquidación de la sociedad[35].

 

Creemos que la falta de regulación expresa –y/o la falta de previsión estatutaria- no debería ser la crónica de la muerte anunciada del ente en tanto la justicia, a través de sus jueces, deberían poder zanjar la crisis intrasocietaria con herramientas ya existentes: la aplicación analógica del art. 91 LGS, llevando a la exclusión del accionista incumplidor de sus obligaciones, en pos de la subsistencia de la sociedad ante los avatares intrasocietarios.

 

 

 

 

 

Notas [arriba] - 

 

[1] Alfaro Águila Real, Jesús, “Relaciones Indeseables (los justos motivos como causa legal no escrita de exclusión y separación de un socio en la sociedad de Responsabilidad Limitada)”, Revista de Derecho Mercantil 222 (1996), p. 1079; Balbín, Sebastián, Ley General de Sociedades revisada, ordenada y comentada, (“La exclusión de socio importa su eliminación de la sociedad, sin o contra su voluntad, existiendo justa causa y por haberse transformado en un elemento perturbador de la buena marcha del ente. La ley privilegia así la conservación de la empresa y el interés social por sobre el particular del socio excluido”), Editorial Cathedra Jurídica, Buenos Aires, 2016, art. 133.
[2] Romano, Alberto A., “Separación y exclusión de socios en las S.A. cerradas y en las S.R.L.”, MJ-DOC-5952-AR (4/9/2012).
[3] Parducci, Diego M., “¿Puede ser excluido un accionista en las sociedades anónimas?”, Doctrina Societaria y Concursal, Editorial Errepar (Noviembre de 2005, Tomo XVII), p. 1384 y siguientes.
[4] Parducci, ibídem.
[5] Balbín, Sebastián, Manual de Derecho Societario. Ley General de Sociedades, Abeledo Perrot, Buenos Aires, Segunda Edición, Año 2016, página 327.
[6] Balbín, Manual…, página 327.
[7] Romano, op. cit., siguiendo los preceptos de Alfaro Aguila-Real como cualquier comportamiento o circunstancia personal concurrente en un socio que, valorando todas las circunstancias del caso, haga imposible o ponga en peligro la consecución del fin social o que, de cualquier otra forma, haga inexigible para los demás la permanencia de dicho socio en la sociedad; y DUPRAT, Diego A. J., “Nuevamente sobre la exclusión del socio en el marco de las sociedades anónimas”, cita on line A.P./DOC/6/2013, (“cuando el socio no es confiable o que haya perdido las cualidades que se tuvieron en cuenta para incorporarlo o que haya violado en forma grave algunas de las obligaciones a su cargo”).
[8] Parducci, op.cit.
[9] Parducci, op.cit; y Nissen, Ricardo, “Algunas Cuestiones sobre la Exclusión de Socios”, IJ Editores, Fundación para la Investigación y Desarrollo de las Ciencias Jurídicas (16/09/2005), IJ-XV-979. (“la doctrina y jurisprudencia han interpretado, con toda lógica, que ella está –la exclusión de socio- excluida para las sociedades por acciones, habida cuenta que los artículos 90 y 91 de la Ley 19550 no incluye a estas entidades dentro del listado de aquellas en donde tal demanda resulta procedente”).
[10] Vanasco, Carlos A., Manual de sociedades comerciales, Astrea, Buenos Aires, 2001, p.233.
[11] Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala D, 21/10/2011, Nargam S.A. y otro c. Maisti S.L. s/sumario, LA LEY 20/03/2012, 3.
[12] Duprat, “Nuevamente sobre…”, (“No sólo no existe una prohibición legal para hacerlo, sino que tal regulación privada resulta incapaz de violar norma alguna vinculada al orden público o al interés general”).
[13] Romano, op. cit.
[14] Farina, Juan María, refiriéndose a las sociedades de responsabilidad limitada y, especialmente, a la “falta de "affectio societatis" considera que la misma no implica “la carencia de un elemento esencial que determine la nulidad de la sociedad, sino en todo caso se reflejará en un comportamiento antisocial de un socio que justificaría su exclusión”, “Conflicto societario y la affectio societatis” Revista Jurisprudencia Argentina Editorial La ley 2010 Tomo E.
[15] Nissen, op. cit.
[16] Duprat, “Nuevamente sobre…”.
[17] Duprat, Diego A., “Exclusión del socio en las sociedades anónimas cerradas. Una sentencia que avanza en el camino correcto. Comentario al fallo: "Microómnibus Ciudad de Buenos Aires SATCI c/Martínez Daniel s/ ordinario" en http://dupratpellegri ni.com.ar /public ciones/D D-Exclusio n-del-soci o-en-las-sociedades- anonimas-ce rradas .pdf), (“no sólo está habilitando la posibilidad de hacer efectiva la resolución parcial por exclusión del socio en las sociedades anónimas cerradas, siempre y cuando hubiera previsión estatutaria previa, sino que, además, permitiría el pacto sobre el derecho de separación o de retirada del socio, que no es más que la contracara simétrica del derecho de exclusión”).
[18] Duprat, “Nuevamente sobre…”.
[19] Microómnibus Barrancas de Belgrano S.A. v. Galván, Daniel O. y otros s/ Ordinario. (C. Nac. Com., Sala D, 21/9/2012); Ferro, Ariel D. v. Feltrín, Alberto J. (Juzg. Nac. Com. Nº 25, secc. Nº 50 7/10/2003); Centro Proveedor Agropecuario S.A. y otro v. Sánchez, Petrona (C. Nac. Com. Sala A., 18/12/2007).
[20] Curtino, María Cristina y Gonzalez Cierny, Marcela, “Exclusión de socios en las sociedades anónimas”, en Libro de ponencias del X Congreso Argentino de Derecho Societario y VI Congreso Iberoamericano de Derecho Societario y de la Empresa, T. III, Córdoba, 2007, p. 28 y 29; y Conforme Romano, op. cit., quien considera que es la válida la cláusula estatutaria que prevé la exclusión del accionista en la sociedad anónima cerrada, ya que la ley no lo impide.
[21] Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala D, 21/12/2011, Nargam S.A. y otro v. Maisti S.L., AP/JUR/102/2011.
[22] Duprat, “Exclusión del socio en …”.
[23] Duprat, “Nuevamente sobre …”
[24] Nissen, op. cit., (“es imprescindible, de una vez por todas, admitir la procedencia de la acción de exclusión de socios en las sociedades anónimas cerradas o de familia, las cuales en poco se diferencian de las sociedades de responsabilidad limitada”).
[25] Duprat, “Nuevamente sobre…”.
[26] Curtino, M. C. y Gonzalez Cierny, M., op. cit. p. 30, (“No obstante la no prohibición directa y expresamente y no existe orden público societario que impida resolver parcialmente el contrato social de una “sociedad anónima cerrada”, aún sin previsión estatutaria, cuando uno de los accionistas incumple abierta, pública y de manera grave con las obligaciones sociales”).
[27] Parducci, op. cit. (“Debe admitirse y sin ser menester la previsión estatutaria, la posibilidad de excluir al accionista que con su actuar contrario a los intereses sociales incumpla de manera grave las obligaciones que su estatus de socio le impone. Vemos en dicha solución una de las pocas posibilidades de afrontar un conflicto societario sin tener que someterse a las exigencias espurias del socio perturbador y/o arribar a una solución disolutoria…”).
[28] Favier Dubois (h), Eduardo M. y Spagnolo, Lucía; “La exclusión del socio en la sociedad anónima personalísima por vía de la desestimación del tipo social”, La actuación societaria, Ad-Hoc., Bs. As., 2005.
[29] Curtino, M. C. y Gonzalez Cierny, M., op.cit., p. 31, (“frente a conflictos internos provocados por el socio perturbador debe aplicarse analógicamente la pauta normativa y su sanción prescriptas por el art. 91 de la ley 19.550”).
[30] Articulo 1°.- Fuentes y aplicación. Los casos que este Código rige deben ser resueltos según las leyes que resulten aplicables, conforme con la Constitución Nacional y los tratados de derechos humanos en los que la República sea parte. A tal efecto, se tendrá en cuenta la finalidad de la norma. Los usos, prácticas y costumbres son vinculantes cuando las leyes o los interesados se refieren a ellos o en situaciones no regladas legalmente, siempre que no sean contrarios a derecho.
[31] Articulo 3°.- Deber de resolver. El juez debe resolver los asuntos que sean sometidos a su jurisdicción mediante una decisión razonablemente fundada.
[32] PARDUCCI, op.cit., (“Consideramos entonces, que si bien por sí sola la conservación de la empresa como principio jurídico no se presentaría como argumento legal de peso determinante, haría las veces de directriz de interpretación contundente y horizonte del camino argumentativo que se escoja en el sentido propugnado”).
[33] Parducci, op.cit., (“… todo ello es cuestión de prueba y apreciación judicial, la cual puede variar ante supuestos de hecho aparentemente similares”).
[34] Parducci, op.cit., (“… la empresa como factor no sólo de producción de riqueza sino también de generación de empleo, recurso productivo éste de escasa demanda y mucho oferta, particularmente en países poco desarrollados como el nuestro”).
[35] Parducci, op. cit. ( “Y bajo estas premisas, debe entones recapitularse sobre la posibilidad de apartar a los accionistas que incurran en justas causas de exclusión, como mecanismo concreto para evitar una futura y posible disolución del ente permitiendo entonces, la subsistencia de la sociedad (art. 100, LSC)”).

 

Publicación:Revista Argentina de Derecho Societario - Número 18 - Mayo 2018

Fecha:09-05-2018Cita:IJ-DXXXIV-656

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