Regulación normativa del Crowdfunding y su aplicación en la República Argentina

I. Introducción [arriba] -

El Crowdfunding ( término en Inglés, que traducido sería “crowd” como multitud o grupo y “funding” como financiación) puede conceptualizarse como un sistema de cooperación colectiva, llevado adelante por muchas personas, todos interconectados por medio de una red, Internet, para brindar dinero u otros recursos para financiar esfuerzos, iniciativas o proyectos de emprendedores o de organizaciones que así lo requieran.[2]

El sistema de financiamiento masivo tuvo su origen en los Estados Unidos en medio del entorno artístico como “Kickstarter”, la cuál era una plataforma web para financiar proyectos creativos. Con posterioridad, frente al éxito de sus creaciones y también con el trabajo que ello traía, comenzaron a solicitar donaciones, y la respuesta fue mayor que la esperada.

En ese momento, entre los creadores que estaban necesitados de financiación para sus proyectos y por otro lado los usuarios que solicitaban proyectos creativos y pagaban por ellos, nacía el denominado Crowdfunding, un sistema de financiamiento colectivo para solventar los gastos de un proyecto creativo.

Un informe del Banco Mundial publicado en el año 2013, describe al Sistema de Financiamiento Colectivo como “Una manera que ofrece Internet para que las empresas u otras organizaciones reúnan dinero en forma de donaciones o inversiones realizadas por múltiples personas particulares”, además agrega “…esta manera de formación de capital surge organizadamente a comienzos de la crisis financiera de 2008, en gran medida a raíz de las dificultades para captar fondos que enfrentaban artesanos, emprendedores y empresas en sus etapas de inicio”. Actualmente este modo de financiamiento ha logrado establecerse con solidez en Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Países Bajos, Italia, y este fenómeno tiene a extenderse en muchos otros países desarrollados o en vías de desarrollo.[3]

El Crowdfunding es una oportunidad de crecimiento para los países en vías de desarrollo. Para que ello se pueda dar, cumple un rol de suma importancia las políticas de gobierno que adopten los Estados y la participación de las diferentes actores como el Público Inversor, Emprendedores, entre otros.

El Crowdfunding se clasifica en diferentes formatos[4]:

1) Recompensas (en inglés “Reward-based Crowdfunding”), aquí una vez publicado el proyecto con toda la información en la Plataforma Web, la misma va a ser financiada a través de aportaciones de los particulares, quienes luego van a recibir su ganancia. Las diferentes recompensas que recibe el privado serán establecidas en el propio emprendimiento a financiar y no son necesariamente en dinero.

2) Otra variante es el Sistema de Financiamiento Colectivo para Donaciones (en inglés “Donation-based Crwodfunding”), que están marcados con fines benéficos u sociales y, en general, actividades sin ánimo de lucro.

3) Como tercer tipo encontramos el Crowdfunding de Préstamos (en inglés “lending-based Crowdfunding”), los emprendedores cuentan con una opción de financiamiento privado a través de préstamos de particulares. Este sistema permite al prestamista conocer el proyecto y sus posibilidades de rentabilidad y al emprendedor tener un volumen de dinero suficiente para solventar el desarrollo del proyecto a tasas más bajas que en el mercado bancario.

4) El Crowdfunding de Inversión (en inglés ”equity-based Crowdfunding”), es aquel donde los inversores de un proyecto seleccionado en la web compran derechos sobre participaciones en la empresa de captación de capital y adquieren los respectivos derechos de uso y goce que la ley otorga (percepción de dividendos y/o transmisión de sus derechos, entre otros). Este último tipo se caracteriza por estar organizada con niveles de confidencialidad progresiva, para ir escalando esos segmentos, el inversor deberá realizar compromisos sucesivos legalmente vinculantes.

En un estudio anual publicado en el año 2017, realizado en conjunto por el Centro de Financiamiento Colectivo de la Universidad de Cambridge, el Centro de Iniciativa Empresarial e Innovación “Polsky” de la Universidad de Chicago y La Universidad de Chicago Booth escuela de negocios, refleja que el mercado de Crowdfunding compuesto por acciones de toda América (Equity-based Crowdfunding) representó $598.1 millones en 2015 y $569.5 millones de dólares en 2016. Esto representa el 1.6 % del Mercado total de América. Este leve descenso se debe a las imprecisas regulaciones y reglamentaciones que se traslucen en inseguridades de los emprendedores e inversores y que desisten de participar en el mecanismo económico.

Por otra parte, la Donación basada en Crowdfunding (Donated-based Crowdfunding) en América muestra un incremento del 57% en 2016 con $339.2 millones de dólares frente a $215.6 millones de dolares registrados en 2015. Esto equivale al 1% del mercado total de América.[5]

Particularmente en la Argentina, el Mercado de Financiamiento colectivo se ha expandido en los últimos tres años. Entre los años 2014 y 2016 creció un 246% de $2.8 millones a $9.6 millones de dólares, llegando a un volumen total de transacción de 12.6 millones de dólares en 2016, alcanzando un modesto crecimiento de 32%.

Continúa el estudio mencionando que en nuestro país la recompensa obtenida por Crowfunding (Reward-based Crowdfunding) representa $859.000 dólares, más que el doble que en Colombia con $397.000 dólares. En La República Federativa del Brasil, la recompensa obtenida por el Sistema de Financiamiento Colectivo tuvo una caída del 55%, pasó de tener $ 5.6 millones en 2015 a solo alcanzar los $2.5 millones de dólares en 2016.[6]

Con estos datos se observa la creciente influencia en nuestro continente de este nuevo sistema de financiamiento, no solo con fines de obtener ganancia en el sector privado, sino también benéficos. A pesar de estos positivos porcentajes, no es extraño el hecho que el mercado del Crowdfunding, con su extremadamente reciente normativa y en pleno desarrollo a nivel Nacional, sufra de la desconfianza de los potenciales inversores.

II. Marco normativo [arriba] -

En la República Argentina se encuentra regulado a través de la ley 27.349[7] en su Título II “Sistemas de financiamiento Colectivo” a lo largo 22 artículos, sancionada en el Congreso De la Nación el día 29 de Marzo de 2017. Dicha norma es popularmente conocida como la “Ley PYME” ya que legisla, además, un nuevo tipo societario como las Sociedades Anónimas Simplficadas (SAS) y crea un Fondo Fiduciario Para el Desarrollo del Capital Emprendedor (FONDCE) cuyo análisis no son objeto de este trabajo.

La norma en sus diez artículos determina como autoridad de aplicación, control, reglamentación y fiscalización a la Comisión Nacional de Valores (CNV) contando para tales fines con las facultades otorgadas por la Ley 26.831. Dicha Comisión deberá, a través de una reglamentación, establecer los requisitos que las Plataformas de Financiamiento Colectivo deberán acreditar a los efectos de su autorización, así como todo lo necesario para su inscripción en el registro y las obligaciones de información que deben cumplimentar. Además detalla cuales proyectos de financiamiento podrán presentarse en “Plataformas de Financiamiento Colectivo” debidamente aprobadas por la Comisión Nacional de Valores.

III. Marco Reglamentario [arriba] -

La Resolución General Nº 700/2017 de la Comisión Nacional de Valores, emitida el día 20 de Julio de 2017, es la norma que reglamenta el Crowdfunding de la ley 27.349.