October 14, 2019

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Lineamientos relativos al régimen de visitas (régimen de comunicación).

La conducta de los padres tiene una gran influencia en la adaptación emocional de sus hijos. Esto también se aplica una vez disuelto el matrimonio. Los siguientes lineamientos relativos al régimen de visitas han sido de ayuda para los niños en el manejo de las visitas:

1. El régimen de visitas debe ser algo placentero no sólo para los niños, sino también para ambos padres. Éste debería ayudar a que los niños mantengan una buena relación con su otro progenitor.

2. Las visitas no deben realizarse únicamente en la casa del niño. Salvo que la sentencia de divorcio disponga lo contrario, lo cual ocurre en raras ocasiones, el régimen de visitas implica que los hijos pueden quedarse a dormir en la casa del padre no conviviente. También puede incluir viajes y salidas a cualquier otro lado.

3. A menudo se pregunta: “¿está bien que el padre no conviviente lleve sus hijos a la casa de su pareja?”. La visita es un momento para que el padre y sus hijos estén juntos; para mantener vínculos sólidos. Hacer participar a otras personas puede diluir la experiencia de padre a hijo durante la visita. Además, los niños pueden considerar que el padre no tiene tiempo para ellos y que ellos no le importan lo suficiente como para merecer su atención en forma exclusiva durante la visita.

4. Cumpla con el régimen de visitas programado y avise al otro progenitor cuando no pueda cumplir con alguna de las visitas. Si falta sin avisar, el niño puede tomarlo como un rechazo. La seriedad y la puntualidad en las visitas son deberes ante el niño y el padre que tiene la tenencia y, forman parte de los derechos de este último, los cuales deben ser respetados. Asimismo, si hubiera cambios de último momento por alguna emergencia, se los debe aceptar amablemente y prestar colaboración. Las modificaciones al régimen de visitas que sean aprobadas por ambos padres con suficiente anticipación a conveniencia de estos o de los hijos seguramente tengan sentido. Sin embargo, un exceso de faltas o cambios imprevistos a conveniencia o gusto de uno de los padres causará resentimiento y conflictos, lo cual es innecesario para ambos padres y perjudicará, en última instancia, a los hijos.

5. Es posible que ambos padres deban adaptar el régimen de visitas según la edad, salud e intereses" for "según la edad, la salud y los intereses de sus hijos.

6. El padre no conviviente suele preguntarse “¿por qué debería realizar las visitas?”, pensando que un constante contacto con el padre “perdedor” representa un inconveniente o una carga para los niños. “Ya no me necesitan; el padre conviviente tiene la casa y los niños”. Esto es entendible, pero no es cierto. La visita es una de las pocas veces en que el padre no conviviente tiene contacto directo con los niños y, por tal motivo, debería ser un momento importante para ambas partes. Aunque los padres no hayan podido llevarse bien, los hijos siguen necesitando a ambos para crecer normalmente.

7. A menudo, los padres se preguntan a dónde deberían llevar a sus hijos durante las visitas y qué deberían planificar para que se diviertan, en particular si se trata de niños pequeños. Las actividades pueden hacer la visita más placentera, pero lo más importante de todo es la dedicación del padre hacia los hijos.

Darse uno mismo es más importante que cualquier cosa material que se les pueda dar. Probablemente, los niños no valoren una alocada seguidilla de actividades divertidas. Si decide darles una avalancha de cosas especiales y regalos, ello seguramente moleste al otro progenitor. Además, seguramente dé a los niños una idea equivocada acerca de la vida y el rol de los padres.

8. Las visitas no deben ser utilizadas para controlar al otro progenitor. No se debe pedir a los niños ese tipo de información; no se los debe utilizar como mini espías. En un entorno como este, los niños percibirán que sus padres se odian, y esto los hará sufrir. Ya han perdido a uno de sus padres en su mente y temen perder al otro. Por este motivo, los padres deben mostrar siempre respeto entre ellos.

9. Es posible que, después de las visitas, los niños tengan distintos problemas, pero la mayoría de ellos son la consecuencia natural de una situación muy forzada e incómoda. Ambos padres deben realizar cuanto esté a su alcance para ponerse de acuerdo sobre modos de abordar estos problemas.

10. Ambos padres deben buscar ponerse de acuerdo sobre cuestiones relativas a sus hijos, en particular la disciplina, de modo que los actos de uno de ellos no socave los esfuerzos del otro.

Confeccionado por el departamento de Derecho de Familia de la Asociación de Abogados del Estado de Virginia en base a una publicación obtenida hace muchos años del juez Jack T. Ryburn de la Corte Suprema de Los Ángeles, California.

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